
Entre 2024 y 2025, América Latina experimentó un rápido aumento en la adopción de vehículos eléctricos (VE), con ventas que casi se triplicaron en toda la región. Brasil, México y Chile representan la mayoría de registros de VE y estaciones de carga pública.
A pesar de este crecimiento, muchos países y áreas rurales permanecen desatendidos, creando barreras para los nuevos propietarios de VE. Los analistas enfatizan que la distribución desigual de infraestructura puede generar “ansiedad por autonomía”, limitando el potencial de adopción de VE fuera de los principales centros urbanos.
Los gobiernos y empresas privadas están planificando ahora inversiones coordinadas para expandir las redes, con énfasis en corredores de autopistas, carga residencial y soluciones de carga inteligente. Al mejorar la accesibilidad y confiabilidad, la región puede sostener el crecimiento de VE, apoyar objetivos ambientales y mejorar la experiencia de usuario para los conductores de vehículos eléctricos.
